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domingo, 29 de enero de 2012

CLXXXI. Naked On The Vague | The Blood Pressure Sessions



















The Blood Pressure Sessions
©Siltbreeze. US, 2008.


‟Desde la isla de los malditos, cuna de agrupaciones marginales como The Birthday Party, The Church o The Triffids, hoy se desprende este nuevo engendro encantador.
Destinados a enfermar cada uno de los caminos acá cubiertos, este dúo de Sydney, Australia, formado por Cliche Cliche y 'The Worm' no dejan tiempo entre sus miniaturas ruidistas, en esa delgada línea en que cuelgan cada una de sus interpretaciones, siempre corriendo por bordes que dan hacia un gran despeñadero.
Armados de un a bajo, teclados y una caja de ritmos le dan vida a un disco debut espectral, "The Blood Pressure Sessions", muy alejado del sonido actual, ellos se ocultan tras un espacio atormentado y oscurecido.
Abren el disco con un tema que ya se quisiera Michael Gira para sus nuevos proyectos, "Old Leader" desprende un hedor antiguo como tomado del tiempo de la No Wave neoyorkina de comienzo de los 80's, primitivismo lacerante junto a unas voces de ultratumba que desconciertan, los temas suelen ser cortos, pero para que más, si todo se concentra allí, alma y corazón flagelados.
Pasando a "All Aboard" que debe ser el tema más 'alegre', pero anormal con esa percusión marcial y ese ruido infernal diseminado por un bajo quebradizo sonando como una guitarra distorsionada a mil, a esto sumemos el canto de Lucy Cliche que podría asociarse a la más hiriente Kim Gordon de "Confusion is Sex".
De aquí en adelante todo se vuelve más turbio cayendo a ratos en el post-punk aterrador de los Mars, hasta que aparece esa joya de tema "The Horse, He's Sick", te imaginas las guitarras depresivas de The Cure en "Pornography" junto a los ritmos de Death in June, cuesta respirar y es muy probable que este disco no suene en ninguna parte, por su abrasividad y porque para cualquier persona normal no pasaría de ser un mal rato que tuvo que aguantar.
Pero hay carne y hueso en el aire acá manifestado y eso es imprescindible en cualquier obra maldita que se precie de tal, con pista experimental y de distinción libertaria en este caso.
De hecho les cuento que este disco apareció originalmente el 2007 en Australia por el sello independiente Dual Plover y este 2008 lo tenemos con nosotros gracias a la etiqueta norteamericana Siltbreeze, especializada en editar noise, circuitería, drone, sonido deslavado y demases.‟

Raúl Cabrera H.



lunes, 28 de noviembre de 2011

CXXXVI. Labradford | Labradford





















Labradford
©Kranky. US, 1996.


‟Pongámonos en situación, en el capítulo de presentación. Labradford fueron, y digo fueron porque, como formación sus días acabaron hace ya una década, un trío estadounidense que durante un puñado de años intentaron buscarse el pan haciendo discos. Su lugar vino a ser aquel que navegaba entre el post-rock y, sobre todo, el ambient, terrenos terriblemente áridos en los que pocos pudieron subsistir, y que apenas dieron mucho que hablar. Ahí estuvieron gente de características análogas, como Godspeed You! Black Emperor, que crecieron junto a nuestro grupo de hoy. Labradford llegaron a publicar cinco discos, de los cuales hoy nos ocupa el tercero, que, junto con el siguiente Mi Media Naranja (1997), formaron el momento cumbre de su breve carrera.

Labradford (Kranky Records, 1996) es un trabajo compuesto por siete cortes, que crean un discurso único, en el que la oscuridad, misterio y temor acaban convirtiéndose en protagonistas. No los engañaré, a Labradford hay que masticarlo mucho. Es una película subtitulada de cine iraní, de esas que cuestra tragarse cuando no tenemos el cuerpo preparado para retos. Menos aún si “Phantom Channel Crossing“, su primer tema, nos pone las cosas tan claras. Que nadie espere eso de los machetazos de guitarra de gente como los propios GSYBE, o Mogwai. Labradford cultivan la sutileza de esa maravilla llamada “Midrange“, que continúa en trabajo, o de “Pico“, dúo que componen los mejores momentos de este trabajo.

“The Cipher” corta el álbum en dos pedazos, como mera transición, y “Lake Speed” estremece desde la primera escucha. Probablemente fue con temas como este con los que la etiqueta ambient cobró más sentido que nunca. “Scenic Recovery” complementa con eficiencia el toque místico y misterioso de Labradford, mientras que la final “Battered” redunda en la atmósfera fangosa, en el mundo diseñado por un Stephen King metido a compositor… en un disco no apto para perezosos‟

Dr. Chou



 

domingo, 13 de noviembre de 2011

CXVIII. Crescent | Electronic Sound Constructions





















Electronic Sound Constructions
©Snapshot. UK, 1997.


‟Crescent is a project launched by Matt Jones of Bristol's Movietone. Their debut singles, 'Lost' (Planet, 1994) and 'Sun' (Planet, 1994), sound like stately garage-rock played by Spacemen 3. Jones plays guitar and fronts a rock quartet on 'Now' (Atavistic, 1996), that serves more convoluted compositions, such as 'Exit and Light Will Pour From Our Eyes'. The aim of the band is not clear, though, as their noise-rock does not coalesce in a "style". And Jones' vocals are not exactly engaging (a dull imitation of Joy Division's Curtis).

The question mark remains after listening to 'Electronic Sound Constructions' (Snapshot, 1997), which is de facto Jones' first solo album. Jones plays all instruments and employs tape loops, but the music is amateurish and pointless, especially for ambitious tracks like the 14-minute 'Philicorda Loops' and the industrial mess 'Quince Flowers'.‟
 
Scaruffi